Una vez más la Asociación de Especialistas en Enfermería del Trabajo es motivo de noticia en el sector. En esta ocasión fue la Revista ROL de Enfermería quien mostró su interés en conocer la opinión de los enfermeros del trabajo, mediante entrevista a nuestra presidente Doña Araceli Santos Posada.

Entre otros aspectos, aborda el reconocimiento de nuestra especialidad por parte del sistema sanitario, la importancia de la formación continuada en el ámbito de la enfermería, los obstáculos que hemos tenido que superar los enfermeros para poder desarrollar de forma eficaz nuestro trabajo y de todo el camino que queda por recorrer en nuestra especialidad para lograr así implantar en todas las empresas el modelo de “empresa saludable”.

La enfermería del trabajo en España

 La enfermería del trabajo es una de las siete especialidades enfermeras reconocida actualmente en el sistema sanitario español. Nuestra Asociación se constituyó en 1993 con el fin de que nuestra especialidad tuviese presencia en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que se publicó en 1995. Resultó difícil, pero se consiguió.

Más tarde, cuando se aprobaron por fin las siete especialidades enfermeras, la nuestra también cumplió todos los requisitos exigidos a las especialidades y se incluyó en el grupo. Fueron años de mucha dedicación, de mucha lucha, hasta la situación actual. Hace unos años, parecía que todo se había logrado, que nuestra Asociación había alcanzado los objetivos para los que se constituyó y que su identidad de sociedad científica se encontraba en el mejor momento con la publicación de la revista Enfermería del Trabajo.

 Sin embargo, se abrió un periodo de debate y de reflexión para ver qué camino debía tomar la especialidad. Se optó por la formación: casi todos nuestros socios poseían al menos dos grados en ese momento, además de másteres, títulos de expertos, etc. Como la inmensa mayoría de las enfermeras españolas, las cuales, además de estar muy cualificadas, nunca descuidan su formación continuada, las enfermeras y enfermeros del trabajo son personas con alto nivel académico. Se decidió entonces emprender la vía de la cualificación, aprovechando la nueva norma educativa que nos traía el Plan Bolonia. Muchos accedimos al grado, otros siguieron haciendo másteres y comenzaron sus doctorados y en este momento puedo decir con orgullo que entre nuestras filas contamos con muchos compañeros que han alcanzado su doctorado cum laude, para orgullo suyo, nuestro y de toda la profesión.

 La realidad de nuestra profesión es prometedora, aunque también surgen obstáculos, como la publicación hace un año de una ley que nos prohíbe prácticas enfermeras que se han realizado siempre, o que, si no las prohíbe, sí condiciona su realización a la supervisión médica. Este requisito, a nosotras, que generalmente trabajamos solas en unidades básicas de salud en las empresas, nos hizo mucho daño.

 Sin embargo, hay que decir que siempre que llueve, escampa, y en estos momentos existe una gran demanda por parte de las empresas de planificaciones que les aporten valor, del tipo «Empresa Saludable». Con esto se implantan unos estándares de hábitos saludables, fomentados por la empresa y dirigidos a los empleados.

 Para poder acceder a estos desarrollos (lo cual significa de alguna manera haber alcanzado estándares de calidad), es preciso previamente cumplir todos los requisitos exigidos por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales: la empresa debe demostrar que tiene implantados y que se respetan todos los planes de prevención y erradicación del riesgo en la empresa.

 Estos desarrollos tienden a ser de máxima implantación, es decir, contemplan no solo la salud dentro del trabajo, sino también fuera. La piedra angular de este planteamiento es la propuesta de la OMS sobre «bienestar».

 El acceso a este bienestar debe hacerse a través de tres vectores: el bio-psico-social, el laboral y el medioambiental. El bienestar laboral es el estado que se pretendía hasta ahora, mientras que los otros vectores son innovadores. El bio-psico-social busca mantener la salud del trabajador en relación con su medio laboral, la conciliación familiar y las relaciones sociales fuera del trabajo. El medioambiental busca el bienestar del trabajador en relación con el entorno. Para llevar a cabo estas nuevas planificaciones en las empresas se cuenta con enfermeras y enfermeros, por su capacidad de integrar los tres vectores y, lógicamente, por su preparación y proximidad a los trabajadores de cualquier estamento.

 Esto abre a los profesionales enfermeros especialistas del trabajo todo un abanico de posibilidades de trabajo: el desarrollo del talento, la innovación y –lo que es muy importante y es uno de los grandes objetivos de esta sociedad científica (AET) que tengo el honor de presidir– la formación de otros enfermeros en la prevención y en estos nuevos desarrollos demandados por las sociedades avanzadas. Todo esto supone un gran reto, pero estamos acostumbrados a ellos.

 El próximo año celebraremos veinticinco años como sociedad sin ánimo de lucro y de interés científico, y puedo asegurar que cada uno de estos veinticinco años ha estado llenos de sobresaltos, desafíos y logros, así que puedo asegurar que así será nuestro futuro, que espero sea largo y prolífico.

 Para acabar, hago el ofrecimiento de todo lo aprendido hasta ahora a todos los profesionales de enfermería tanto nacionales como internacionales, desde mi certeza de que el plan de estudios de nuestra especialidades muy sólido.

 

¡Contad con nosotros!

         Araceli Santos Posada: Presidenta de AET

 

Santos Posada A. La enfermería del trabajo en España. Rev ROL Enferm 2017; 40(5): 333-334

 

Fuente: Revista Rol Enfermería Mayo 2017

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